La verdad sobre la Indexing API de Google: solo funciona para dos tipos de página
Hay una API oficial de Google que promete algo muy tentador: avisarle a Google que publicaste una página, en vez de esperar a que pase a mirarla. Se llama Indexing API, es gratuita, y hay decenas de herramientas que la venden como la solución al problema de que tus páginas nuevas tarden en aparecer.
Nosotros construimos una de esas herramientas. Y recién después, leyendo la documentación oficial con más calma de la que habíamos tenido antes, encontramos la frase que cambia todo.
La frase
Está en la guía de inicio rápido de la propia Google, en inglés, y dice así:
The Indexing API can only be used to crawl pages with eitherJobPostingorBroadcastEvent
Traducido: la Indexing API solo se puede usar para rastrear páginas que tengan datos estructurados de tipo JobPosting (avisos de empleo) o BroadcastEvent (transmisiones en vivo).
No es una recomendación ni una sugerencia de buenas prácticas: es el alcance declarado de la herramienta. Google la diseñó para un problema muy específico, contenido que nace y muere rápido. Un aviso de trabajo que se publica hoy y se cubre en diez días. Una transmisión en vivo que empieza a las 20:00 y a las 22:00 ya no existe. En esos casos, esperar el rastreo normal de Google llega tarde por definición.
Para todo lo demás —tu blog, tu tienda, tu portal de noticias— la API no está pensada.
Pero yo la usé y me devolvió 200 OK
Sí. Y esa es exactamente la parte confusa.
Si le mandás a la Indexing API la dirección de un artículo de blog, la API te va a responder 200 OK con un cuerpo que parece perfecto. No hay error, no hay advertencia, no hay nada que te indique que algo salió mal.
Pero 200 OK significa "recibí tu pedido", no "lo voy a rastrear". Son dos cosas distintas y es fácil confundirlas, porque en casi cualquier otra API del mundo un 200 significa que la cosa funcionó.
Acá no. El pedido entra, se registra, y después Google decide qué hacer con él según sus propias reglas. Si la página no es un aviso de empleo ni una transmisión en vivo, lo más probable es que ese pedido no dispare nada.
Esto importa para cualquiera que use una herramienta de indexación: el panel que te muestra "40 URLs enviadas con éxito" te está diciendo la verdad sobre el envío, no sobre el efecto.
Entonces, ¿por qué tantas herramientas la ofrecen igual?
Por tres razones, y ninguna es necesariamente que estén mintiendo.
Primero, porque técnicamente funciona. La API acepta las URLs. No hay ninguna validación que rechace una página que no sea un aviso de empleo. Desde el punto de vista del código, todo anda.
Segundo, porque hay reportes cruzados. Con los años, mucha gente publicó experimentos afirmando que sus páginas normales se indexaron más rápido usando esta API, y otra cantidad parecida publicó lo contrario. Cuando el resultado depende de decenas de factores —la autoridad del dominio, la calidad de la página, cuánto te rastrea Google habitualmente— es muy difícil aislar el efecto de una sola variable. Casi nadie hace la prueba con un grupo de control.
Y tercero, porque el envío es real.La herramienta hace lo que dice que hace. El que interpreta de más es quien lee "enviado a Google" como "indexado por Google".
Para qué sirve de verdad, y ahí sirve mucho
Si tenés un sitio con avisos de empleo, la Indexing API no es una opción dudosa: es lo que Google recomienda. Textual, de su documentación sobre datos estructurados de ofertas de trabajo:
For job posting URLs, we recommend using the Indexing API instead of sitemaps because the Indexing API prompts Googlebot to crawl your page sooner.
O sea: para avisos de empleo, Google te dice que uses la API en lugar del sitemap, porque es más rápida. Y sirve en las dos direcciones: para avisar que publicaste un aviso nuevo, y para avisar que uno se dio de baja.
Esa segunda parte es la que más se subestima. Un portal de empleo que deja avisos vencidos visibles en Google le hace perder tiempo a la gente que hace clic, y Google es explícito en que los avisos expirados hay que sacarlos. La API es la vía rápida para eso. Lo desarrollamos en cómo hacer que tus avisos de empleo aparezcan en Google.
Lo mismo, en su escala, para transmisiones en vivo: si tu contenido existe durante tres horas, no podés esperar tres días.
Si tenés un blog o una tienda, ¿qué te queda?
Esta es la pregunta honesta, y la respuesta no es "nada". Es esto, en orden de importancia real:
1. Un sitemap que se actualice solo. No es glamoroso pero es el mecanismo oficial y el que Google efectivamente usa para descubrir páginas. Casi todos los gestores de contenido lo generan automáticamente. Verificá que el tuyo esté cargado en Search Console y que incluya de verdad las páginas nuevas.
Ojo con un consejo viejo que todavía circula: el "ping" de sitemaps de Google —esa dirección a la que se le avisaba que el sitemap había cambiado— fue retirado en 2023. Si leés un tutorial que te lo recomienda, es de antes.
2. Enlaces internos desde páginas que Google ya visita seguido. Si publicás algo nuevo y no lo enlazás desde ningún lado, estás esperando que Google lo encuentre por casualidad. Un enlace desde la portada o desde un artículo que ya tiene tráfico vale más que cualquier API.
3. Solicitar indexación a mano en Search Console.Para páginas puntuales e importantes, la herramienta de inspección de URL tiene un botón de "Solicitar indexación". Tiene un cupo diario chico, así que no sirve para volumen, pero para tres o cuatro páginas clave es la vía más directa que existe.
4. IndexNow, si te interesa Bing. Es un protocolo abierto que sí acepta cualquier tipo de página y que usan Bing, Yandex, Seznam y Naver. Google no lo adoptó. En un mercado como el argentino, donde Google se lleva casi todas las búsquedas, esto es secundario — aunque el índice de Bing es el que alimenta a varios asistentes de inteligencia artificial, así que dejó de ser irrelevante.
5. Y la más importante, la que a nadie le gusta escuchar: si Google no indexa tus páginas, muchas veces no es un problema de aviso sino de decisión. Google rastrea, mira, y elige no indexar. Eso pasa con sitios nuevos sin reputación, con páginas muy parecidas entre sí, o con contenido que no aporta nada que no esté ya en otro lado. Ninguna API arregla eso, y lo desarmamos causa por causa en por qué Google no indexa mi sitio.
Cómo llegamos a esto
No lo descubrimos investigando: lo descubrimos después de construir un producto entero que automatiza envíos a esta API. Funcionaba bien, hacía exactamente lo que prometía, y recién cuando nos sentamos a definir a quién se lo íbamos a vender nos pusimos a leer con lupa la documentación que habíamos leído por arriba meses antes.
Lo contamos porque es la lección más cara que nos llevamos: leer los límites y las políticas de la plataforma de la que dependés no es un trámite del principio, es parte del diseño del producto. Un 200 OK no es una respuesta a la pregunta que importa.